De puente a La Cerdanya

Escapada a Llívia de desconexión y relax en plena naturaleza

Como ya os comenté este puente he estado en casa de mi hermana en La Cerdanya. He podido disfrutar de mis sobrinos hasta aburrirme de ellos y pasear al aire libre viendo algunas cimas nevadas. La verdad es que tenia previsto otro viajecito pero la falta de nieve me convenció a aceptar la oferta de mi hermana :D y la verdad es que no me arrepiento de nada, excepto de tanto coche… ahora os explico sobre el viaje y sobre Llívia en concreto y me guardo otro post para contaros sobre otros pueblos y excursiones imperdibles de La Cerdanya.

Como os decía el viaje fue todo una odisea, eramos 7 en un Seat Alhambra de 7 plazas con las maletas, cochecitos, comida y juguetes en los pies, así que para evitar atascos decidimos salir el jueves a la hora de comer esperando no encontrar caravana a esas horas. Desgraciadamente y contra todo pronóstico encontramos caravana en Berga y fuimos a velocidad de tortuga hasta el Túnel del Cadí. A la salida nos dijeron que había retenciones hasta Puigcerdá y como que los niños empezaban a estar ya cansados y un tanto insoportables decidimos parar. Aprovechamos que en el peaje del Túnel del Cadí nos dieron un folleto sobre la nueva área de servicio para ir a probarla. Es Porta Cerdanya y la han renovado por completo, ahora ofrecen gastronomía especial de La Cerdanya con especialidades a la brasa (es bueno saberlo para cuándo el hambre aprieta :D ), venta de productos regionales, una zona wifi (muy útil) y una zona infantil. No me acuerdo mucho de como era antes, pero juraría que han ampliado las terrazas porque ahora las vistas al Cadí son impresionantes, hasta merece la pena parar sólo para contemplarlas.

Área donde paramos a comer

Pasamos allí unos 90 minutos, el tiempo de comer, pasear, ir al baño, descansar las piernas y de dejar que los niños se peleasen un poquito en el parque infantil, así que ya nos libramos la cola y en 40 minutos ya llegamos finalmente a la acogedora casita que nos esperaba ya calentita. Os recomiendo que si alguna vez alquiláis una casa en el exterior miréis de que tenga calefacción programable por teléfono, llegar helada de la carretera y encontrarte la casa caliente es genial. Así que una vez instalada yo y la ‘troup’ que me acompañaba procedimos a decorar la casa de Navidad, algo que a los niños les encanta.

Finalmente pasé los 3 días restantes cocinando magdalenas y cookis con mis sobrinitas gemelas, comiendo fondie (baratisima en los supers franceses), paseando por Llívia, yendo de excursión en bici y acompañando a la familia al parque. Unos dias de desconexión increíble y genial que me han venido muy bien para encarar esta recta de Navidad y para escribiros este post fantástico sobre Llívia.

Iglesia de Llívia

Llívia es uno de los pueblos más bonitos de La Cerdanya. Es una isla catalana dentro de territorio francés, y quizás por esto goza de más tranquilidad y menos explotación inmobiliaria. Aunque de todas formas el Llívia que conocí hace 20 años no tiene nada que ver con este, en cuanto a nueva construcción claro. Si algún día vais a pasar unos días a la Cerdanya sin duda os recomiendo que paséis un día en Llívia, tiene un casco antiguo precioso, un parque al lado del río de dimensiones increíbles y una de las mejores ofertas de cocina del valle.

Llívia está en territorio francés como os he dicho, justo a 2 km. de la antigua frontera española. Sólo se puede llegar en coche por la N-154 que es la prolongación de la N-152 entre Puigcerdá y Barcelona. Os gustará acercaros al pueblo y pasear por su calles del centro, el casco antiguo es precioso y hay una ruta histórica muy recomendable que te señalizan en las propias calles y empieza en el párquing del Troc. Si preguntáis por el inicio en cualquier tienda os señalaran el camino encantados.También os recomiendo especialmente la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, la parroquia de Llívia, que es preciosa. Más que el interior de la iglesia lo bonita es contemplarla desde fuera e ir subiendo las calles hasta ella. La iglesia tiene un valor histórico y artístico muy importante, tanto que tiene maqueta en Catalunya en miniatura.

A los amantes de la alta cocina os recomiendo la pizzería de Fabián Martín, que los entendidos en cocina sabrán que una de sus pizzas ganó un reputado premio de New York. Si queréis ir deberéis llamar antes porque no siempre está abierto, es un taller y no lo habren siempre, sólo en fechas especiales.

Una excursión por Llívia en bici o a pie

Por supuesto que si vais con niños habéis de llevarlos al parque junto al río, es enorme el espacio verde que hay para correr, ir en bici, jugar a fútbol o simplemente pasear. Además hay una zona de juegos para niños que tiene hasta tirolina y todo. A los peques les encanta, al menos a mis sobrinos les chifla.