Una semana en Nueva York III

Viajar a Nueva York: rutas y recomendaciones (parte III)

Tercer día en Nueva York

A las 10 a.m. salía nuestro crucero Semi Circle Line (ticket incluido en el City Pass), fuimos con tiempo por si acaso nos perdíamos y para sacar los billetes y fue nuestra suerte porque a las 9’25 había cola para sacar los billetes y el barco estaba ya casi lleno. Para llegar al Pier 83 (donde está la compañía de cruceros) cogimos el metro a Times Square y desde allí el Bus M42 que nos dejaba enfrente del muelle.

Vistas desde el crucero por el Hudson

Puntualmente zarpó nuestro crucero y pudimos contemplar en el mismo puerto un portaaviones americano lleno de cazas, un buque de guerra inmenso. Este crucero  por el río Hudson dura 2 horas y es genial para ver la estatua de la libertad, los puentes y el skyline. Ahora bien hacía un frío de muerte, no exagero si digo que las manos dolían al hacer fotos, no obstante merece la pena por sus vistas y porque de este modo te ahorras coger el crucero hasta la estatua de la libertad. Desde el crucero se ve estupendamente y así ahorras tiempo para ver otras cosas.

A las 12 del medio día cuando acabó el crucero, aprovechamos nuestra ubicación para visitar el west side. Paseando desde el muelle vimos el Hells Kitchen (un barrio que parece pobre y puede ser peligroso de noche), tomamos un café de Starbucks para calentarnos y pasamos por delante del Theater Row. Desde allí nos adentramos andando en Chelsea (un barrio) y llegamos hasta la Post Office (un edificio enorme) y el Madison Square Garden (justo enfrente). Después de las fotos pertinentes fuimos en busca del High Line Elevated Railroad, es un parque construido en las antiguas vías del tren y que recorre en el barrio de Chelsea con vista auténticas sobre barrios de New York fuera de los rascacielos. Empezamos la ruta de la High Line en la 31ª con la 10ª y caminamos unos 30 minutos o más hasta que nos salimos de la ruta a la altura del 14 street (creo que era la 14, sino mirad de salir en la salida más cerca). Desde allí en la 9ª con 16 pudimos descubrir otra tienda Apple (enorme) y visitar el Chelsea Market (un mercado situado en la antigua fábrica de Oreo) que es precioso. No pudimos comer allí porque estaba todo a tope, así que entramos en un restaurante de la cadena Diner y allí descansamos mientras degustábamos nuestras primeras hamburguesas americanas.

El Madison Square Garden

Como que sólo eran las 4 a.m. pensamos que todavía tendríamos tiempo de ir al museo de historia natural y ver la planta de los dinosaurios rápidamente, Así que cogimos la línea azul en chelsea hasta la mismísima entrada del museo. Ese día cerraban a las 6’30 y con la entrada del museo (incluida en el city pass) nos invitaron a una sesión en el Imax sobre los tornados. Aprovechamos el documental para descansar un rato sentados en unas cómodas butacas y cuando acabó fuimos hacia la planta 4 donde están los dinosaurios y otros animales prehistóricos. La exposición es impresionante y es genial. El museo de historia natural de Nueva York es genial para ir con niños, nosotros sólo vimos esa planta porque es lo más importante y no queríamos perder toda la tarde. Pero si llueve o vas con familia es una opción muy entretenida.

Tiranosauro Rex del Museo de Historia Natural

Hacia las 6 p.m. estábamos fuera del museo y decidimos ver el lateral oeste del parque. Bajamos por la Central Park West pasando por el New York Historical Society, The San Remo, The Dakota (donde vivía y asesinaron a John Lenon) y The Majestic. A la altura de la 66 nos adentramos para visitar el Lincoln Center (centro de la ópera neoyorquina), cosa que recomiendo sumamente y sobretodo de noche para verlo iluminado, y seguimos hasta el Columbus Circle. Una vez allí cogimos la 59/Central Park  hasta la Grand Army Plaza donde podréis visitar la Apple Store de la 5ª avenida y la famosa juguetería FAO Scharwz con el piano gigante. Yo no lo pensé y me fui de New York sin verla, pero cerca de Fao Scharwz en la 5ª podréis descubrir la tienda Abercrombie.

Llegamos al hotel y caímos rendidos en la cama, ni fuerza tuvimos de cenar, aunque con las raciones americanas para comer poca falta hacía.

Si quieres saber más sobre New York sigue leyendo en mi 4º dia en Nueva York

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